Fenómeno de la drogadicción

Un problema para resolver

El fenómeno de la drogadicción altera y afecta negativamente el bienestar de los individuos, de la familia y de la sociedad en general. Cada día los expertos vemos como aumentan los casos de adicción en los hogares colombianos, hogares de clase alta, media y baja, no hay clase social que escape a este flagelo; pero veamos en primer lugar algunas características de la persona adicta al alcohol y/o a la droga y en segundo lugar algunas estrategias para aplicar cuando tengamos un familiar adicto.
La característica más clara y presente en el adicto es la negación, drogadicto que “se respete” niega que este en dificultades con la droga o el alcohol, algunas frases típicas que pronuncia son: “Yo solo puedo salir de esto”, “yo no soy como fulano, el hijo de…ese es un drogadicto, pero yo no, yo se controlarme”, “Mija, pero dese cuenta, ya llevo quince días sin tomarme una cerveza, se fija que yo no soy un alcohólico?”,”yo solo hago los fines de semana o cuando voy a un paseo o fiesta”.

Esta primera fase normalmente la vive también la familia, que trata de esconder la problemática, de negarla, de hacerse ilusiones de que su familiar no es adicto.

Otra característica del adicto es el autoengaño: la persona se dice mentiras así misma, se promete una y mil veces que esta será la última vez que se droga o se emborracha, que él tiene fuerza de voluntad para dejar el trago, la droga; un autor: I. Joliano dice al respecto: “El drogadicto se droga para prometerse que no se va a volver a drogar”. Puede parecer paradójico pero hay mucho de verdad en ese mecanismo de autoengaño del adicto.
La otra característica del dependiente de sustancias psicoactivas es el victimismo: es una fase posterior a la de la negación, cuando ya ha aceptado en algo sus dificultades frente a la droga, el adicto comienza a responsabilizar a los demás de ser los culpables de su problema: “Vea, es por esa cantaleta suya que yo me emborracho”, “es que no encuentro trabajo”, “es que no tuve un hogar, me pegaban cuando niño”, hechos todos los que pueden ser verdaderos pero que el drogadicto los utiliza para no enfrentar su problema, para manipular a los demás, haciéndose pasar como una “víctima” de los otros.
Para finalizar, veamos algunas pautas que un familiar puede emplear cuando descubre que un allegado suyo tiene problemas de adicción:

Afronte decididamente el problema con él, sin miedo, para lograr sacar al máximo la verdad, sabiendo que él continuará mintiendo.
Si es un hijo, trate de organizar completamente su vida diaria, horarios, ocupaciones.
Busque una unión familiar en las actividades diarias: trabajos, recreación, asista a conferencias que traten temas de adicciones.
Verifique las declaraciones del familiar adicto, mantenga un control sobre los gastos económicos.
Infórmese sobre las amistades que frecuenta.
No se encierre en la pena pensando que ha caído en una desgracia humillante, participe en las reuniones de familias que han tenido el mismo problema.
Soporte con paciencia y firmeza la tenaz insistencia del familiar adicto que juzgará absurdo todo esto, que buscará huir del control, amenazará con represalias, intentará chantajes, buscará alianzas con otros familiares para sabotear la familia que lo quiere ayudar.
Lo más importante es dirigirse a un profesional o centro con especialización en problemas de drogadicción. Desconfíe de propuestas milagrosas, de los tratamientos especiales que prometen resolver la adicción en pocos días. Desconfíe de pastillas o jarabes que algunos dicen que curan la drogadicción.

Recuerde: en el mundo hay miles de personas rehabilitadas que han vencido el desafío de la drogadicción y/o el alcoholismo.

JOSE ARTURO LUNA V.
Psicólogo U. Nacional
Especialización en problemas de drogadicción. Roma Italia

VUELVE A EMPEZAR

“… Aunque sientas cansancio,
Aunque las fuerzas te abandonen,
Aunque un error te lastime,
Aunque una traición te hiera,
Aunque una ilusión se apague,
Aunque el dolor queme tus ojos,
Aunque ignoren tus esfuerzos,
Aunque la ingratitud sea la paga,
Aunque un negocio se quiebre,
Aunque la incomprensión corte tu risa,
Aunque todo parezca nada,
… Vuelve a empezar”. (Ed. San Pablo)

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